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El blog de un friki informático nacido entre olivos

Estas obras son de coña

Estas obras son de coña. Pero completamente. Y no lo digo por el hecho de que haga meses que no tenemos acera y que haya que ir sorteando las dichosas tablas amarillas. Porque quien piense que las tablas amarillas son para pisarlas, se equivoca, son para evitarlas, porque lo único claro es que bajo ellas o junto a ellas hay grieta y peligro de esguince. O lo que es peor, que se levante por tu propio peso y te dé en la frente.

Pero es que estas obras son de auténtica coña. Y tampoco lo digo porque el día que salí de mi casa dispuesto a hacer el examen de Sistemas de Apoyo a la Toma de Decisiones me encontrara con que en la rampa de mi cochera hubiera una pala aparcada mientras otra se dedicaba a cavar una zanja de la que no habían avisado a los vecinos. Por suerte pude llegar, aunque sudoroso, a pie a tiempo para el examen.

Otro motivo para pensar que estas obras son de coña es el hecho de que se den cuenta demasiado tarde de que han hecho la calzada más alta que los bordillos de las aceras, y no les quede más remedio que raspar todo el asfalto hasta rebajarlo, produciendo nuevos baches y que los coches que suban se rocen los bajos al pasar frente a la Seguridad Social. No, tampoco lo digo por eso.

Digo que las obras son de coña por lo que me he encontrado hoy en las vallas que supuestamente deben proteger a los ciudadanos de las obras.


La primera es cachonda, pero necesita interpretación. Obviando el hecho de que es imposible que quede nadie en Jaén que a estas alturas se considere ajeno a las obras, esta foto requiere un estudio. Está colocada entre la calzada y el pasillo habilitado para que transiten los peatones. Y yo me pregunto ¿a cuál de los dos lados prohiben el paso? ¿Son los peatones o los coches los que están incumpliendo esta señal?


Esta señal ya hace que al caminante se le pongan los ojos como platos. Parece una frase típica de la selva o algo similar, pero hay que admitir que es cierto: en las obras de Jaén te puedes encontrar con casi cualquier cosa en casi cualquier lugar.


Esta foto ya me parece menos graciosa que las anteriores. Y no sólo por lo severo del mensaje, sino porque encima está medio caída y ocultada por los barrotes de la propia valla en la que se encuentra. Por el bien de todos espero que lo que reza el cartel no sea cierto (y sobre todo ahora, que está empezando a llover).


En esta foto ya empiezan a mezclarse la realidad y la socarronería. Mientras el recuadro de la izquierda, con su señal y su texto en amarillo sería completamente serio en cualquier contexto, la parte de la derecha ya nos invita a formar parte del show que son estas obras. Y, por tanto, nos invita a mantenernos en pie para poder contemplarlas en todo su esplendor en toda su decadencia.


Y por último, me encuentro con esta señal que define a la perfección el pensamiento de todos los jiennenses. Y es que de estas obras nadie conoce el plan de seguridad, las vías alternativas, ni la duración.

Lo único que sabemos al respecto es que estarán terminadas para antes de mayo. Así, los jiennenses que veremos nuestra calle más bonita que nunca, olvidaremos estos dos últimos años en los que hemos renunciado a la comodidad y a toda clase de turismo. Olvidaremos que hemos dado una imagen tercermundista de esta ciudad, y que hemos conseguido que quien la visite se lo piense muy mucho antes de volver. Olvidaremos las vueltas que hemos tenido que dar con el coche, si es que lo conseguimos sacar de la cochera. Olvidaremos cuánto nos ha costado llevar el carrito del bebé, la mochila del colegio, o la silla de ruedas de ese familiar que nos negamos a que pase meses recluido en su casa por obligación del ayuntamiento. Olvidaremos las grietas que han aparecido en los cimientos de nuestra casa, edificada hace sólo 5 años. Lo olvidaremos todo y correremos a dar nuestro voto al PP a Sánchez de Alcázar, porque Jaén habrá quedado precioso y eso es lo más importante.

Por eso mismo, y para que nadie olvide todo lo que hemos pasado (y lo que nos queda), yo propongo un nuevo modelo de placa para advertir de las obras. A ver qué os parece:


Actualización:

Bueno, parece ser que a alguna gente, como a Chusito, no le ha sentado bien la coña de las obras y se dedican a arrancar y romper los carteles. A mí, personalmente, más que una reivindicación política o vandalismo, me parece una especie de performance para conseguir que los jiennenses miremos más nuestra ciudad y seamos capaces de denunciar lo que se esté haciendo mal, lo haga el Ayuntamiento (arrejuntando todas las obras el último año), o lo haga la Junta de Andalucía (catalogando una infumable estación de autobuses como patrimonio artístico e impidiendo que salgamos del tercermundismo de infraestructuras).

En cualquier caso, me alegro de poder añadir una nueva imagen a esta peculiar galería. Sólo diré al respecto que más de una jiennense ha podido comprobar en sus carnes lo cierto de este cartel, y por ello el Ayuntamiento tiene un par de denuncias por esguinces o fracturas.


Por último, añadir como apunta Jesús Rafael, que estas obras son absolutamente necesarias para que Jaén deje de ser un pueblo grande. Lo único de lo que me quejo es de que se hagan todas a la vez y sin las medidas mínimas.

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Reventar como el lagarto de Jaén

Muchos de vosotros conoceréis el famoso dicho de que «ojalá revientes como el lagarto de Jaén». Lo que pocos sabrán es que ayer quizá estuvimos cerca de cumplir con el dicho popular.

Bajaba yo a clase cuando vi las obras (¿obras en Jaén? ¡venga ya!) que se están realizando entre el párking de la UJA, el edificio A-4 y la calle de Ben Saprut.

Lo primero que vi fue a los obreros en mitad de la calle, charlando airadamente. Mi primera conclusión fue: Ya están éstos vagueando.

Conforme me acercaba al A-4, escuché a uno de ellos decir «Hoy no se arranca ni un camión, ¿entendido?», por lo que mi conclusión anterior se reforzó: Ya están éstos vagueando. Fijo que están de huelga.

Al pasar a su lado, escuché a otro que comentaba «La tubería va por debajo de la calle, y la llave de paso digo yo que estará allí arriba» (señalando hacia Cuétara). En ese momento deduje que me había equivocado de conclusión, aunque seguía siendo muy española: Ya se han cargado éstos una tubería del agua.

Pero el matiz importante lo pillé al pasar ya junto al A-4, donde noté un extraño olor. Además, se acercaban dos tías fumando (a las 9 de la mañana, que ya hay que tener estómago) y les suelta uno de los obreros: «Niña, apagad los cigarros que hay un escape». Mientras las muy lerdas salían casi corriendo calle arriba, me di cuenta de que sólo había errado la última palabra en mi última deducción: ¡Ya se han cargado éstos una tubería del gas!

Y a ver quién se queda tranquilo en clase sabiendo que a 10 metros hay un escape de gas… Al final vinieron la poli y los bomberos, acordonaron la zona y parece ser que no hubo más problemas. Lo que manda huevos es que primero nos expongan a un peligro por culpa de esos incompetentes, y encima que ni siquiera avisen a nadie de la Universidad por si hubiera que desalojar, ya que no era muy lógico seguir dando clases justo al lado del escape.

Así que les dedico esta última frase a todos los que se dedican a hacer hoyos por todo Jaén y se cargan lo que otros hicieron antes, al igual que a los que hicieron los hoyos anteriores y no colocaron las cosas en su sitio: OJALÁ REVENTÉIS COMO EL LAGARTO DE LA MALENA.

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