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No sois rebeldes, sois borregos

Lunes, 8 de Enero de 2007

Vestís todos igual, aparentando tener 5 años más de los que tenéis, para engañar a dependientes, porteros, a vuestros padres y a vosotros mismos. Además, una prenda que no tenga dibujado un dragón, un demonio, llamas o colores fosforitos es cosa de abuelos.

Pensáis todos igual, despreocupados del futuro, porque lo que os importa es vacilar y al fin y al cabo, suspender 4 asignaturas es estar entre los mejores de la clase, así que papá y mamá no se pueden quejar. Es más, os deberían hacer un buen regalo por las buenas notas y por no haberlas falsificado.

Tenéis todos el mismo peinado. En sus tres variantes: cenicero, oxigenado y rapado por abajo (que combinándolos entre sí producen resultados más horribles aún). Si sois chicas es más fácil descubriros por la ausencia de falda (en pleno mes de enero) o por los calentadores en las piernas (en julio), lo que denota una seria carencia de células sensoriales para la temperatura.

Usáis los mismos nicks interminables en el messenger. De hecho, a veces parece que queráis pasar un captcha a quienes os intentan descifrar leer, por la cantidad de símbolos absurdos que utilizáis, así como el uso indiscriminado de las mayúsculas. Además, todos tenéis el mismo avatar: elniño. Y encima, os empeñáis en asignar emoticonos a letras en lugar de a palabras, por lo que hablar con vosotros es un auténtico suplicio para la vista. Pero tranquilos, algún día descubriréis que existen la Q, la C, la H y lo más sorprendente de todo, la CH, formada por dos letras desconocidas para vosotros.

Escucháis las mismas canciones, primero en Los 40, y luego descargadas de Internet, porque pagar esporádicamente por algo que te gusta es absurdo, y lo de buscar vuestro propio estilo y gustos no tiene sentido, especialmente existiendo artistazos como Bisbal, Kiko y Shara, Andy y Lucas, Haze… Y gracias a Dios que Junior (el hombre con la voz más desagradable de España, qué digo, de Europa) ya no se deja ver… Y lo peor de todo es que pensáis que queremos escuchar vuestra música y por eso la lleváis tan fuerte en el coche que vuestro copiloto os tiene que hablar por señas. Afortunadamente, a la mayoría de vosotros sólo os llega para comprar una moto, con la que haciendo tantos caballitos y no llevando nunca casco, con suerte sólo la diñáis vosotros y no os lleváis a nadie por delante.

Hacéis todos lo mismo, siempre y de forma sistemática. Todos los sábados, todos os vais a Renfe (sustitúyase por lugar_de_botellón si no se es de Jaén) a beber whisky o whisky, y luego a intentar colaros en Bariloche (sustitúyase por la_discoteca_más_fea_a_la_vez_que_cara_en_10km_a_la_redonda) para escuchar reguetón. No tenéis ni idea de lo que es un bar, una tetería, un cine, una bolera, unos billares, una pista deportiva, un videoclub, un restaurante… Alguno de vosotros, caso raro, eso sí, conoce lo que es un pub, de una vez que fue a uno.

Os juntáis 16.000 en Barcelona y 18.000 en Madrid, y tenéis el valor de cantar «soy rebelde cuando no sigo a los demás». De por sí es estúpido, aún sin tener en cuenta todos los párrafos anteriores, pero es que encima habéis llevado al concierto a papá, a mamá o a ambos, como muestra de vuestra suprema rebeldía. Mientras cantáis al unísono y repetís una coreografía facilona os sentís orgullosos pensando que de verdad os estáis rebelando contra algo. Pero yo os pregunto, ¿contra qué?

Antiguamente la gente se rebelaba contra aquello que consideraba injusto, proponiendo cambios. Lo único contra lo que os rebeláis vosotros es contra el buen gusto y contra el librepensamiento. Habéis convertido la rebeldía en una cinta de Möbius, logrando que la parte anterior sea la posterior y viceversa, y que hoy día el rebelde sea el que sigue las normas y no se enfrenta sistemáticamente a todo.

Lo que me temo es que con gente como vosotros, dentro de 10 ó 20 años España estará dominada por hordas de canis, que es lo que sois o a lo que aspiráis, mientras la gente de mi generación y los más mayores (que no digo que vaya a ser yo, porque a saber donde estaré) se esloma para llegar de la manera más decente posible a nuestra jubilación, que tendremos que cogerla a los 70 ó 75 años, porque como esperemos a que vosotros ingreséis a la Seguridad Social algo para nuestras pensiones, nos pueden dar las uvas.

Graffiti y museos jiennenses

Viernes, 19 de Mayo de 2006

Normalmente me da mucha rabia ir paseando por Jaén y ver las fachadas de monumentos, las cortinas de establecimientos y las paredes de edificios infestadas de graffiti (si es que esas absurdas firmas ilegibles se pueden denominar graffiti).

Sin embargo, de vez en cuando, uno se encuentra con una pequeña obra de arte, que en lugar de ser perpetrada con nocturnidad y alevosía, se dibuja con el permiso del dueño de la pared en cuestión.

No hace mucho, se llevó a cabo una de estas experiencias en el Instituto Santa Catalina de Alejandría. El problema es que se hizo en el patio interior, por lo que la mayoría de la gente no pudo ver lo distinto que es dibujar con spray de garabatear sin ton ni son. Paradójicamente, en las paredes exteriores del insituto, una pintada grita el insulto de moda en las fachadas jiennenses: «ZP totalitario».


También en el Instituto Virgen del Carmen se realizaron dibujos en sus paredes. Pese a ser de brocha gorda, el resultado fue mejor. Sin duda, el mural más representativo de esta iniciativa fue el que representaba a Iqbal Mashib al más puro estilo Andy Warhol. Pero, de nuevo, las ganas de ilustrar de esos profesores y alumnos se chocaron con las ganas de joder (perdón, no hay otra palabra) de los que se dedicaban a escribir sobre masonería, nazismo y otras hierbas en esa misma fachada.

Ante ese tipo de perlas, uno se acuerda de esa mezcla entre muro de las lamentaciones y libro de firmas que era nuestro ya derruído Estadio de la Victoria. Cordobesistas, salmantinos, toledanos y hasta canarios, dejaban rastro de su paso por nuestra ciudad, ensuciando las paredes del estadio y, de paso, las de peritos, magisterio, las protegidas y cualquier otra que se interponía en su camino hacia el bar más cercano.

Cada vez que al pasar veía (y sigo viendo) las firmas de éste, de aquel y del de más allá, me acordaba (y me sigo acordando) de una sabia frase de mi padre que dice: «El nombre de los tontos en todos lados está escrito». Posiblemente, ahora estéis pensando en muchos otros tontos cuyo nombre también abunda por todas partes…

Y cuando uno ya pensaba que el hacer buenos dibujos con spray es algo que ya no se lleva, voy y me tropiezo con estos ojos azules.


Y me digo, coño, pero si me están mirando. Y parece que quieren decirme algo. Quieren que los mire. Quieren que vea que el arte urbano no ha muerto, que sólo está adormecido, ocultado por hordas de quinquis cuyo único propósito en la vida (aparte de pillar cacho y de pillar, a secas) es que su nombre perdure pese a no hacer nada para merecerlo.

Como es lógico, me pregunto qué hace esto aquí, y enseguida me doy cuenta de que no es más que una inteligente estrategia para acercar el Día Internacional de los Museos a esa gente que hasta ignora que en la ciudad del viento tenemos museos. Y digo lo de inteligente estrategia porque me parece tan buena como escribir un libro narrativamente malo pero entretenido para conseguir que hasta el más reacio a la lectura intente descubrir de qué va eso de una letra detrás de otra. Aunque Dan Brown no es precisamente un filántropo y seguro que sus intenciones no eran tan didácticas, sino más bien económicas, digo yo.

Bueno, que me desvío del tema. Lo que quería decir con todo este rollo es que me alegro de que, poco a poco, haya gente que apueste por un graffiti inteligente, en lugar de esos a los que estamos acostumbrados.


¡Ah, y feliz Día Internacional de los Museos a todos!

Corazón de melón de primavera

Lunes, 17 de Abril de 2006

Al final no hubo que usar la B12, pero lo importante es que íbamos preparados para cualquier contratiempo.

Tras dar nuestra última clase prevacacional, comenzó la Operación Mercadona, cuyo primera misión consistía en trasladar un carro de guerra desde el piso franco de Cristina a la base rebelde, atravesando territorio enemigo.

Ya en el cuartel general, el siguiente paso de la operación consistía en conseguir provisiones de combustible y maquinaria. Servidor se ofreció para tan dura prueba y, sin sufrir rasguño alguno, logré llegar a la base con 8 litros de motxolina y una máquina de tortura trituradora.

Teníamos presos a tres insurgentes cucurbitáceos, que se negaron a declarar, por lo que fueron triturados y mutilados, hasta presentar un aspecto como éste:


Paseamos sus cabezas redondas e inertes sobre nuestro carro de guerra, para advertir a la población civil de quién tenía el mando. Sin embargo, quizás por este exceso de peso, nuestro tanque perdió movilidad, por lo que varios de nuestros soldados tuvieron que echar pie a tierra y empujar con fuerza, hasta que por fin llevamos el carro hasta la posición del general Felipe Arche, donde nos esperaban refuerzos.

Descendimos por terreno escarpado, temiendo por la integridad de nuestro tanque, hasta llegar al campo de batalla. Cruzamos cautelosamente el arco y nos situamos entre varios grupos de soldados que, a primera vista, no pudimos deducir si eran hostiles o aliados. Tras verificar el terreno, recibimos órdenes estrictas de abastecer cada unidad de asalto con suficiente motxolina para hacernos fuertes en torno a nuestro tanque, ya que todos nuestros víveres se encontraban en él.


A partir de aquí todo se vuelve confuso. Probablemente nuestros enemigos, conocedores de nuestra dependencia al combustible, incluyeron en la motxolina alguna sustancia dopante para ejercer sobre nosotros un control mental, ya que ninguna otra hipótesis explicaría nuestro comportamiento a continuación.

Lo primero a lo que fuimos inducidos fue a ingerir la denominada vodkatina, sustancia que se obtiene directamente del cerebro de los primates y que nadie en su sano juicio engulliría, conociendo sus propiedades psicotrópicoafrodisiacas.


Sin duda, la brutal mezcla de la motxolina con la vodkatina, nos causó un estado alucinatorio en el que vimos cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión. Vimos rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos momento se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia… También nos pareció ver a Ortiz, Moyano y Sutil, pese a ser imposible dado que los profesionales del Real Jaén nunca acudirían a tan peligroso escenario. Incluso, dentro de nuestro delirio, creímos ver a Juan y Medio con un sombrero de mariachi…


Al final, no hubo que lamentar bajas en nuestras tropas, aunque el panorama era desolador. El ejército enemigo aprovechó nuestra indisposición para bombardear sin piedad el campo de batalla de La Vestida, dejando gran cantidad de víctimas civiles a su paso. Algunos perecieron mientras realizaban tareas tan cotidianas como darse un baño. Dios los acoja en su gloria.


Viendo el resultado final de esta escaramuza, sólo podemos sacar una clara conclusión: EL AÑO QUE VIENE TENEMOS QUE DUPLICAR NUESTRA ENERGÍA.

Pd: otra versión de los hechos