Oportunidades perdidas
Quien vive en Jaén sabe de sobra que nuestra ciudad (por no decir toda nuestra provincia) es una de las grandes olvidadas de Andalucía, y por ende de España.
Buena parte de la culpa la han tenido, históricamente, las infraestructuras no sólo de la ciudad, sino de toda la provincia. Y es cuanto menos curioso que esto ocurra en una provincia que ha sido tradicionalmente la puerta de entrada para todo aquel que visita Andalucía desde el norte.
Y aunque 48 horas en Jaén son demasiado pocas para poder admirar todos los tesoros de la provincia, prácticamente todo el que tiene la oportunidad de visitarnos y perderse por las renacentistas Úbeda y Baeza, por el pulmón de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, o por las empinadas cuestas y monumentos de la capital, (todo ello, por supuesto, rehogado con el fantástico aceite de oliva oriundo) suele marcharse asombrado de la enorme variedad cultural de nuestra tierra, pero también de lo mal explotada que está.
Por eso, creo que es el momento de prender la mecha del turismo en Jaén. Por primera vez en muchos años, comenzamos a tener unas infraestructuras adecuadas, con la autovía de Mancha Real para los visitantes que se acerquen desde las ciudades Patrimonio de la Humanidad, o con la remodelación del Paseo de la Estación y las futuras rondas de acceso que evitarán (esperemos) muchos colapsos.
Sin embargo, el gran handicap sigue estando en la mentalidad de los propios jiennenses. Pocos recordarán que hace años nuestra ciudad fue galardonada con la escoba de plata por su limpieza. Y seguramente pocos lo recordarán porque, en la última encuesta de la OCU, Jaén fue nombrada la ciudad más sucia de España. ¡Toma ya!
Aparte de la limpieza, otro problema endémico de los jiennenses es que no sabemos valorar lo que tenemos. A mí, personalmente, me parece increíble que con la impresionante Catedral de Jaén y su Santo Rostro, unos de los mejores Baños Árabes de Europa, multitud de restos arquitectónicos como los de Marroquíes Bajos, etc. sigamos sin ser capaces de atraer más turismo que el de negocios, en el que somos número 1 de Andalucía.
Así que, ha llegado la hora de empezar a promocionar el enorme potencial de la antigua Xauen, de hacer de su casco histórico un lugar de atractivo cultural y comercial (aquí, el Centro Comercial Abierto de Las Palmeras tendrá mucho que decir), de apoyar a la Catedral en su camino hacia el Patrimonio de la Humanidad, de convertir nuestra ciudad en un lugar limpio, y sobre todo, de no tirar piedras sobre nuestro propio tejado con decisiones como la de la futura ciudad de la justicia.
Si alguien no sabe de qué le hablo, que vea la siguiente presentación de diapositivas.
Así es, Jaén está a punto de perder una de las mayores superficies turísticas visitables de la ciudad. Por eso me gustaría, desde aquí, pedir a los responsables que, pese a la enorme deuda del ayuntamiento, por esta vez se mire más por el patrimonio y por todo lo que podría ganar Jaén a largo plazo, y así empecemos, de una vez, a aprovechar las oportunidades que el destino nos brinda, que temo que no seguirán siendo infinitas.
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