Vestís todos igual, aparentando tener 5 años más de los que tenéis, para engañar a dependientes, porteros, a vuestros padres y a vosotros mismos. Además, una prenda que no tenga dibujado un dragón, un demonio, llamas o colores fosforitos es cosa de abuelos.
Pensáis todos igual, despreocupados del futuro, porque lo que os importa es vacilar y al fin y al cabo, suspender 4 asignaturas es estar entre los mejores de la clase, así que papá y mamá no se pueden quejar. Es más, os deberían hacer un buen regalo por las buenas notas y por no haberlas falsificado.
Tenéis todos el mismo peinado. En sus tres variantes: cenicero, oxigenado y rapado por abajo (que combinándolos entre sí producen resultados más horribles aún). Si sois chicas es más fácil descubriros por la ausencia de falda (en pleno mes de enero) o por los calentadores en las piernas (en julio), lo que denota una seria carencia de células sensoriales para la temperatura.
Usáis los mismos nicks interminables en el messenger. De hecho, a veces parece que queráis pasar un captcha a quienes os intentan descifrar leer, por la cantidad de símbolos absurdos que utilizáis, así como el uso indiscriminado de las mayúsculas. Además, todos tenéis el mismo avatar: elniño. Y encima, os empeñáis en asignar emoticonos a letras en lugar de a palabras, por lo que hablar con vosotros es un auténtico suplicio para la vista. Pero tranquilos, algún día descubriréis que existen la Q, la C, la H y lo más sorprendente de todo, la CH, formada por dos letras desconocidas para vosotros.
Escucháis las mismas canciones, primero en Los 40, y luego descargadas de Internet, porque pagar esporádicamente por algo que te gusta es absurdo, y lo de buscar vuestro propio estilo y gustos no tiene sentido, especialmente existiendo artistazos como Bisbal, Kiko y Shara, Andy y Lucas, Haze… Y gracias a Dios que Junior (el hombre con la voz más desagradable de España, qué digo, de Europa) ya no se deja ver… Y lo peor de todo es que pensáis que queremos escuchar vuestra música y por eso la lleváis tan fuerte en el coche que vuestro copiloto os tiene que hablar por señas. Afortunadamente, a la mayoría de vosotros sólo os llega para comprar una moto, con la que haciendo tantos caballitos y no llevando nunca casco, con suerte sólo la diñáis vosotros y no os lleváis a nadie por delante.
Hacéis todos lo mismo, siempre y de forma sistemática. Todos los sábados, todos os vais a Renfe (sustitúyase por lugar_de_botellón si no se es de Jaén) a beber whisky o whisky, y luego a intentar colaros en Bariloche (sustitúyase por la_discoteca_más_fea_a_la_vez_que_cara_en_10km_a_la_redonda) para escuchar reguetón. No tenéis ni idea de lo que es un bar, una tetería, un cine, una bolera, unos billares, una pista deportiva, un videoclub, un restaurante… Alguno de vosotros, caso raro, eso sí, conoce lo que es un pub, de una vez que fue a uno.
Os juntáis 16.000 en Barcelona y 18.000 en Madrid, y tenéis el valor de cantar «soy rebelde cuando no sigo a los demás». De por sí es estúpido, aún sin tener en cuenta todos los párrafos anteriores, pero es que encima habéis llevado al concierto a papá, a mamá o a ambos, como muestra de vuestra suprema rebeldía. Mientras cantáis al unísono y repetís una coreografía facilona os sentís orgullosos pensando que de verdad os estáis rebelando contra algo. Pero yo os pregunto, ¿contra qué?
Antiguamente la gente se rebelaba contra aquello que consideraba injusto, proponiendo cambios. Lo único contra lo que os rebeláis vosotros es contra el buen gusto y contra el librepensamiento. Habéis convertido la rebeldía en una cinta de Möbius, logrando que la parte anterior sea la posterior y viceversa, y que hoy día el rebelde sea el que sigue las normas y no se enfrenta sistemáticamente a todo.
Lo que me temo es que con gente como vosotros, dentro de 10 ó 20 años España estará dominada por hordas de canis, que es lo que sois o a lo que aspiráis, mientras la gente de mi generación y los más mayores (que no digo que vaya a ser yo, porque a saber donde estaré) se esloma para llegar de la manera más decente posible a nuestra jubilación, que tendremos que cogerla a los 70 ó 75 años, porque como esperemos a que vosotros ingreséis a la Seguridad Social algo para nuestras pensiones, nos pueden dar las uvas.