Blas Skywalker y Epi Wan Kenobi
«Dobla la barrita que encontrarás en el interior y descubre tu regalo».
Ese era el mensaje escrito en esta especie de envoltorio de condón plateado, aunque con ese mensaje, más valía que no fuera un condón, porque eso de doblar la barrita podría doler bastante.
Y resultó ser una de esas barritas que se usan para la pesca marítima de costa y que se ponen en la parte superior de la caña para que el pescador pueda ver de noche si se está moviendo, signo de que algún pez, bolsa de plástico o compresa ha picado (es que es un asco como tenemos algunas playas).
Doblé la barrita naranja hasta oír un pequeño crac y, sorpresivamente, un líquido amarillo fosforito comenzó a fluir por el interior, iluminando la barrita.
Una vez que la barra estaba completamente iluminada y yo bastante asombrado, me pregunte ¿y ahora, qué hago con ella? Me planteé las siguientes opciones:
* Metérmela en la boca, como hacía la gente en la feria, hasta que se rompa y me intoxique con el líquido, como hacía la gente en la feria.
* Tirarla a la basura. Ya había disfrutado bastante con ella.
* Hacer el pollas un rato
Y, evidentemente, opté por la tercera opción. Armado de tesafilm, cogí a dos de mis muñecos más queridos y los enfrenté en una encarnizada pelea. He aquí a Blas Skywalker y Epi Wan Kenobi:

Tras comprobar que soy un poco lerdo y que al hacer la foto con flash no se apreciaba el efecto deseado, decidí volver a hacer la foto a oscuras y sin flash. Desgraciadamente mi pulso estaba como para robar panderetas y la siguiente foto me salió movida. Aunque la verdad es que le dio una sensación de movimiento bastante curiosa. El resultado: Blas Skywalker a punto de asestar un golpe con su sable láser.

Y es que, ¡qué divertido puede ser pasar una tarde sin hacer nada de provecho!
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