Archive for mayo, 2006
Graffiti y museos jiennenses
Normalmente me da mucha rabia ir paseando por Jaén y ver las fachadas de monumentos, las cortinas de establecimientos y las paredes de edificios infestadas de graffiti (si es que esas absurdas firmas ilegibles se pueden denominar graffiti).
Sin embargo, de vez en cuando, uno se encuentra con una pequeña obra de arte, que en lugar de ser perpetrada con nocturnidad y alevosía, se dibuja con el permiso del dueño de la pared en cuestión.
No hace mucho, se llevó a cabo una de estas experiencias en el Instituto Santa Catalina de Alejandría. El problema es que se hizo en el patio interior, por lo que la mayoría de la gente no pudo ver lo distinto que es dibujar con spray de garabatear sin ton ni son. Paradójicamente, en las paredes exteriores del insituto, una pintada grita el insulto de moda en las fachadas jiennenses: «ZP totalitario».

También en el Instituto Virgen del Carmen se realizaron dibujos en sus paredes. Pese a ser de brocha gorda, el resultado fue mejor. Sin duda, el mural más representativo de esta iniciativa fue el que representaba a Iqbal Mashib al más puro estilo Andy Warhol. Pero, de nuevo, las ganas de ilustrar de esos profesores y alumnos se chocaron con las ganas de joder (perdón, no hay otra palabra) de los que se dedicaban a escribir sobre masonería, nazismo y otras hierbas en esa misma fachada.
Ante ese tipo de perlas, uno se acuerda de esa mezcla entre muro de las lamentaciones y libro de firmas que era nuestro ya derruído Estadio de la Victoria. Cordobesistas, salmantinos, toledanos y hasta canarios, dejaban rastro de su paso por nuestra ciudad, ensuciando las paredes del estadio y, de paso, las de peritos, magisterio, las protegidas y cualquier otra que se interponía en su camino hacia el bar más cercano.
Cada vez que al pasar veía (y sigo viendo) las firmas de éste, de aquel y del de más allá, me acordaba (y me sigo acordando) de una sabia frase de mi padre que dice: «El nombre de los tontos en todos lados está escrito». Posiblemente, ahora estéis pensando en muchos otros tontos cuyo nombre también abunda por todas partes…
Y cuando uno ya pensaba que el hacer buenos dibujos con spray es algo que ya no se lleva, voy y me tropiezo con estos ojos azules.

Y me digo, coño, pero si me están mirando. Y parece que quieren decirme algo. Quieren que los mire. Quieren que vea que el arte urbano no ha muerto, que sólo está adormecido, ocultado por hordas de quinquis cuyo único propósito en la vida (aparte de pillar cacho y de pillar, a secas) es que su nombre perdure pese a no hacer nada para merecerlo.
Como es lógico, me pregunto qué hace esto aquí, y enseguida me doy cuenta de que no es más que una inteligente estrategia para acercar el Día Internacional de los Museos a esa gente que hasta ignora que en la ciudad del viento tenemos museos. Y digo lo de inteligente estrategia porque me parece tan buena como escribir un libro narrativamente malo pero entretenido para conseguir que hasta el más reacio a la lectura intente descubrir de qué va eso de una letra detrás de otra. Aunque Dan Brown no es precisamente un filántropo y seguro que sus intenciones no eran tan didácticas, sino más bien económicas, digo yo.
Bueno, que me desvío del tema. Lo que quería decir con todo este rollo es que me alegro de que, poco a poco, haya gente que apueste por un graffiti inteligente, en lugar de esos a los que estamos acostumbrados.

¡Ah, y feliz Día Internacional de los Museos a todos!
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Arreglado el tema de los comentarios
Gracias a Julio he descubierto que tenía desactivados los comentarios para los no registrados en Blogger. Bueno, pues el tema ya está solucionado y espero que ahora me lluevan aluviones de comentarios diciéndome lo pillao que estoy y cosas por el estilo.
Por cierto, a la hora de dejar vuestro comentario, en lugar de anónimo, mejor seleccionad donde pone otros y así al menos me podéis dejar el nombre para que yo sepa quién me escribe.
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Blas Skywalker y Epi Wan Kenobi
«Dobla la barrita que encontrarás en el interior y descubre tu regalo».
Ese era el mensaje escrito en esta especie de envoltorio de condón plateado, aunque con ese mensaje, más valía que no fuera un condón, porque eso de doblar la barrita podría doler bastante.
Y resultó ser una de esas barritas que se usan para la pesca marítima de costa y que se ponen en la parte superior de la caña para que el pescador pueda ver de noche si se está moviendo, signo de que algún pez, bolsa de plástico o compresa ha picado (es que es un asco como tenemos algunas playas).
Doblé la barrita naranja hasta oír un pequeño crac y, sorpresivamente, un líquido amarillo fosforito comenzó a fluir por el interior, iluminando la barrita.
Una vez que la barra estaba completamente iluminada y yo bastante asombrado, me pregunte ¿y ahora, qué hago con ella? Me planteé las siguientes opciones:
* Metérmela en la boca, como hacía la gente en la feria, hasta que se rompa y me intoxique con el líquido, como hacía la gente en la feria.
* Tirarla a la basura. Ya había disfrutado bastante con ella.
* Hacer el pollas un rato
Y, evidentemente, opté por la tercera opción. Armado de tesafilm, cogí a dos de mis muñecos más queridos y los enfrenté en una encarnizada pelea. He aquí a Blas Skywalker y Epi Wan Kenobi:

Tras comprobar que soy un poco lerdo y que al hacer la foto con flash no se apreciaba el efecto deseado, decidí volver a hacer la foto a oscuras y sin flash. Desgraciadamente mi pulso estaba como para robar panderetas y la siguiente foto me salió movida. Aunque la verdad es que le dio una sensación de movimiento bastante curiosa. El resultado: Blas Skywalker a punto de asestar un golpe con su sable láser.

Y es que, ¡qué divertido puede ser pasar una tarde sin hacer nada de provecho!
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Reventar como el lagarto de Jaén
Muchos de vosotros conoceréis el famoso dicho de que «ojalá revientes como el lagarto de Jaén». Lo que pocos sabrán es que ayer quizá estuvimos cerca de cumplir con el dicho popular.
Bajaba yo a clase cuando vi las obras (¿obras en Jaén? ¡venga ya!) que se están realizando entre el párking de la UJA, el edificio A-4 y la calle de Ben Saprut.
Lo primero que vi fue a los obreros en mitad de la calle, charlando airadamente. Mi primera conclusión fue: Ya están éstos vagueando.
Conforme me acercaba al A-4, escuché a uno de ellos decir «Hoy no se arranca ni un camión, ¿entendido?», por lo que mi conclusión anterior se reforzó: Ya están éstos vagueando. Fijo que están de huelga.
Al pasar a su lado, escuché a otro que comentaba «La tubería va por debajo de la calle, y la llave de paso digo yo que estará allí arriba» (señalando hacia Cuétara). En ese momento deduje que me había equivocado de conclusión, aunque seguía siendo muy española: Ya se han cargado éstos una tubería del agua.
Pero el matiz importante lo pillé al pasar ya junto al A-4, donde noté un extraño olor. Además, se acercaban dos tías fumando (a las 9 de la mañana, que ya hay que tener estómago) y les suelta uno de los obreros: «Niña, apagad los cigarros que hay un escape». Mientras las muy lerdas salían casi corriendo calle arriba, me di cuenta de que sólo había errado la última palabra en mi última deducción: ¡Ya se han cargado éstos una tubería del gas!
Y a ver quién se queda tranquilo en clase sabiendo que a 10 metros hay un escape de gas… Al final vinieron la poli y los bomberos, acordonaron la zona y parece ser que no hubo más problemas. Lo que manda huevos es que primero nos expongan a un peligro por culpa de esos incompetentes, y encima que ni siquiera avisen a nadie de la Universidad por si hubiera que desalojar, ya que no era muy lógico seguir dando clases justo al lado del escape.
Así que les dedico esta última frase a todos los que se dedican a hacer hoyos por todo Jaén y se cargan lo que otros hicieron antes, al igual que a los que hicieron los hoyos anteriores y no colocaron las cosas en su sitio: OJALÁ REVENTÉIS COMO EL LAGARTO DE LA MALENA.
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